Climatizar
el agua de una alberca puede ser necesario en algunos
climas o épocas del año en los que la
temperatura ambiente diurna es agradable pero el agua
está demasiado fría para un baño
placentero.
La
climatización de albercas supone aplicar energía
calorífica al agua para lograr que se eleve
a una temperatura de en torno 24-27 º Centígrados,
imposibles de alcanzar de manera natural.
Para
esta aplicación se requieren de grandes cantidades
de energía, ya que es necesaria mucha cantidad
de calor para elevar la temperatura de un volumen
tan importante de agua. Este calor se pierde además
con una enorme facilidad en contacto con el ambiente.
Caldear
el agua de la alberca con una fuente de energía
fósil convencional supone un tremendo derroche
ya que para lograrlo es necesario emplear una gran
cantidad de combustible. El combustible empleado es
muy caro y se emiten grandes cantidades de CO2 perdiéndose
el calor además con gran rapidez. Muestra de
lo importante de ese derroche es que en muchos países
esta totalmente prohibido el uso de energías
convencionales para calentar albercas, estando sólo
permitidas para este fin las energías renovables
o las residuales de otras aplicaciones.
La
climatización de albercas por energía
solar supone, en cambio, una excelente opción,
es segura, muy rentable y ecológica ya que
emplea una fuente de energía abundante, inagotable
y totalmente limpia. Por todas estas razones está
ampliamente difundida en muchas partes del mundo.
La
climatización de albercas es probablemente
la aplicación solar más extendida en
México. El clima suave del país hace
que incluso en los meses considerados de invierno
la temperatura diurna en las horas centrales permita
el uso de la alberca. Sin embargo es frecuente que
el agua en esos meses se encuentre demasiado fría
para que el baño sea placentero. Por ello en
muchos lugares se opta por instalar calefacción
solar en la alberca para caldear el agua a una temperatura
de entre 24 y 27 grados centígrados.
En
Chile y en Argentina sólo quizá en las
regiones cálidas del Norte sea posible el uso
de la alberca durante todo el año. En cambio
en las zonas centrales la época de utilización
de la alberca se restringe a la estación estival.
Mediante la calefacción solar de la alberca
se puede ampliar la estación de baño
desde Septiembre hasta Abril en las zonas centrales.
En
España el uso de la alberca queda restringido
a los meses estivales (con la excepción de
Canarias, donde se puede usar durante todo el año).
Con los sistemas solares se puede ampliar su uso de
la piscina desde Junio a Septiembre.
Principios básicos
de la climatización de albercas
Como norma general
la calefacción y climatización de cualquier
espacio se rige según el principio por el cual
se deberá aportar tanto calor como el que se
pierde por los muros o paredes que delimitan ese espacio.
Para
ello habrá que cuantificarse el calor que se
pierde en función de la conductividad de dichas
paredes y la relación de temperaturas entre el
área calefactada y el exterior. Por otro lado
también debe de tenerse en cuenta las ganancias
de calor debidas a la exposición al sol o a otros
factores.
En resumen
se puede afirmar que habrá que aportar tanta
energía calorífica como lo que resulte
de la diferencia entre pérdidas y ganancias.
Evidentemente si las ganancias igualan o superan a las
pérdidas no será necesario el uso de ningún
sistema de calefacción.
En el
caldeamiento de albercas rigen los mismos principios
con algunas particularidades:
-En primer
lugar hablamos de un espacio que contiene agua. El agua
es una sustancia que tiene un gran poder calorífico
lo que significa que para lograr que alcance una determinada
temperatura es necesario suministrarle una gran cantidad
de energía. Por otro lado el agua tiene tendencia
a conservar con mayor facilidad que otras sustancias
el calor. Tiene lo que se denomina inercia térmica.
En comparación con el aire el agua necesita en
torno a 5 veces más energía que el aire
para subir 1 grado centígrado de temperatura,
tardando también mucho mas tiempo en perder ese
calor.
También
hay que mencionar que las piscinas son espacios a calefactar
situados en muchas ocasiones al aire libre con lo que
el agua tiene una gran superficie en contacto directo
con el aire exterior por el que se pierde una gran cantidad
de calor. En el caso de albercas cubiertas este factor
es diferente, reduciéndose las pérdidas
a través de la superficie en un grado muy importante.
Las
formas por las que una alberca puede peder energía
calorífica son las siguientes:
Evaporación-
En todas las superficies de contacto aire-agua ocurre
este fenómeno independientemente de la temperatura
a la que nos encontremos. El agua al evaporarse absorbe
calor que toma de la masa de agua que se queda en estado
líquido, lo que provoca que esta se enfríe.
Tendremos una mayor o menos evaporación dependiendo
de la sequedad y temperatura de la atmósfera,
siendo muy importante la exposición al viento
de la alberca, ya que suele ser el factor que mas provoca
la evaporación.
PÉRDIDAS POR EVAPORACIÓN

Radiación-
Es el calor que pierde el agua de la alberca por irradiación
a la atmósfera. Las noches frescas de cielo raso
(sin una nube) son las más propensas a que ese
calor se pierda. En el caso de albercas cubiertas las
pérdidas por radiación se reducen en gran
medida.
PÉRDIDAS POR RADIACIÓN

Conducción-
El calor que se pierde a través de las paredes.
Es una pérdida en general poco importante.
PÉRDIDAS POR CONDUCCIÓN

Convección-
Pérdida que se da sólo en albercas descubiertas
al estar en contacto el agua cálida con el aire
más frío.
PÉRDIDA POR CONVECCIÓN

Renovación-
La renovación del agua de la alberca normalmente
se hace con agua más fría de la temperatura
deseada.
La
ganancias
de energía en la alberca están siempre
relacionadas con la luz del Sol que reciba, cuantas
más horas de sol reciba mas ganancia de calor
tendrá. Siendo muy importantes las sombras
que se proyecten sobre la alberca a distintas horas
del día.
GANACIA POR EXPOSICIÓN
SOLAR

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