El poblado de Santa Coloma de Gramenet,
de clase trabajadora y ubicado en las afueras de Barcelona,
ha colocado un mar de paneles solares sobre los mausoleos
de su cementerio, convirtiendo así un lugar de descanso
perpetuo en un centro de energía virtualmente inagotable.
Los terrenos planos y bien soleados son
especialmente escasos en la región, siendo el cementerio
el único lugar disponible en su tipo para el programa
de energía solar de la población.
La energía generada por los 462
paneles, equivalente a la consumida anualmente por 60 casas,
es enviada a la red local para su consumo normal y representa
un intento poco común para cooperar en el combate
contra el calentamiento global.
"El mejor tributo que le podemos rendir a nuestros
antepasados, independientemente de la religión, es
generar energía limpia para las nuevas generaciones.
Esa es nuestra principal motivación", dijo Esteve
Serret, director de la empresa española Conste-Live
Energy, que administra el cementerio y realiza trabajos
en el área de energía renovable.
Fila tras fila de paneles de un gris azulado
descansan sobre los mausoleos de cinco niveles que albergan
los féretros de los muertos locales, muchos de ellos
adornados con ramos de flores de plástico. Los paneles
-que están apuntados casi completamente hacia el
sur, lo cual les permite captar la mayor parte de la luz
del Sol -empezaron a funcionar el miércoles, marcando
el inicio de un proyecto que tardó tres años
en ser implementado.
La idea es aprovechar un área ideal
para generar energía solar en una población
tan densamente construida. Los 124.000 habitantes de Santa
Coloma están concentrados en apenas cuatro kilómetros
cuadrados (1,5 millas cuadradas) y casi no hay lugares aprovechables
para los paneles.
Al principio, la idea de colocar los paneles
en el cementerio fue algo difícil de aceptar, dijo
Antoni Fogue, miembro de la legislatura local y uno de los
principales promotores del plan. "Digamos que escuchamos
cosas como '¡Están locos! ¿Qué
se creen? ¡Qué falta de respeto!'", indicó.
Pero la alcaldía y la administración
del cementerio realizaron una campaña para explicar
el valor del proyecto y el cuidado con que serían
instalados los paneles, que fueron colocados en un ángulo
lo menos molesto posible para los visitantes del camposanto.
El cementerio alberga los restos de unas 57.000 personas
y los paneles apenas se concentran en el 5% de su superficie
total.
Su instalación fue realizada con una inversión
de 720.000 euros (900.000 dólares) y su uso equivale
a dejar de producir unas 62 toneladas anuales de dióxido
de carbono, un contaminante atmosférico, indicó
Serret.
Terra Perú / AP