Los proyectos buscan aprovechar
las capacidades naturales de Chile, que tiene unos 4.000
km de costa y que se fijó como meta lograr a 2010
que un 15% de la capacidad energética.
SANTIAGO, agosto 5.- Una docena de proyectos
para construir o ampliar parques eólicos en Chile
muestran que el viento, que sopla fuerte en la extensa costa
sobre el Pacífico, se transforma en otra fuente de
energía para este país importador neto de
hidrocarburos que necesita diversificar su matriz energética.
Según la Comisión Nacional
de Energía esos proyectos, algunos ya aprobados y
otros en proceso de serlo, están centrados en el
área norte del país y en conjunto sumarán
más de 800 megawatts de potencia, que serán
aportados al sistema de transmisión eléctrica
nacional.
Los proyectos buscan aprovechar las capacidades
naturales de Chile, que tiene unos 4.000 km de costa y que
se fijó como meta lograr a 2010 que un 15% de la
capacidad energética local esté basada en
fuentes de energía no convencionales, como la eólica.
En las regiones de Atacama, Coquimbo y
Valparaíso empresas españolas, británicas
y noruegas planean instalar parques de aerogeneradores,
altas torres con aspas impulsadas por el viento que transforman
esa energía en electricidad.
Cerca de Coquimbo, a unos 300 km al norte
de Santiago, fue inaugurado en 2007 el parque eólico
Canela, el primero en hacer un aporte al Sistema Interconectado
Central, del que depende el 90% de la población chilena.
En mayo Endesa Chile aprobó invertir
141 millones de dólares para ampliar Canela de los
actuales 18,15 mw a 60 mw. El proyecto está en evaluación.
La compañía destinará
2.500 millones de dólares hasta el año 2011
en nuevas centrales eléctricas, entre los que figuran
proyectos eólicos y solares.
Norvind, filial de la noruega SN Power,
construirá el parque eólico Totoral en Coquimbo
con una inversión de 140 millones de dólares,
con una potencia de 46 mw y que debería entrar en
operaciones en 2009.
La inglesa Seawind ya logró la aprobación
de su proyecto Monte Redondo, de 74 mw, también en
Coquimbo. Espera además la evaluación del
Parque Chome en la sureña región del Biobío,
de 12 megawatts. Ambos suman una inversión de 170
millones de dólares.
La compañía tiene además
en carpeta otros dos proyectos. Chile busca nuevas fuentes
de energía desde que en 2004 Argentina inició
los recortes a sus envíos de gas natural, con el
que antes se producía el 40% de su energía
eléctrica.
Como parte de esos esfuerzos entró
en vigor en marzo la Ley de Energías Renovables no
Convencionales (ERNC) que establece que las empresas comercializadoras
deben acreditar anualmente que un 10% de toda la energía
que venden se obtiene de fuentes renovables o no convencionales.
"El mercado chileno por los altos
precios de la energía se hace atractivo para proyectos
que antes no eran rentables", comentó a la AFP
Lilian Núñez, gerenta comercial de Seawind
en Chile.
La experta en energía María
Isabel González declaró por su parte a la
AFP que las inversiones en esta área son aportes
"que no se pueden desaprovechar", aunque la energía
eólica "es, por definición, siempre un
complemento de otras tecnologías".
Chile creará además un centro
de difusión e investigación sobre ERNC, que
quiere enmarcar en la Unión de Naciones Suramericanas
para impulsar la búsqueda y aplicación de
estas fuentes alternativas en la región. Aún
no hay fechas para ese proyecto.
La autoridad ambiental chilena ya aprobó
otros parques eólicos como Altos de Hualpén
en la región del Biobío y Punta Colorada en
Coquimbo, ambos de 20 megawatts, además de la ampliación
a 1,7 mw de la pequeña central de Alto Baguales en
Aysén, en la Patagonia, la más antigua del
país.
En calificación, en
tanto, está Laguna Verde, de 24 mw en la costa central,
y Talinay en la región de Coquimbo, que busca instalar
500 mw.