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25
Ene de 2010--
Un
millar de pobladores de una comunidad montañosa
de la Sierra Maestra, en el estado de Santiago,
en el oriente cubano, se benefician hoy de la electricidad
proveniente de una instalación fotovoltaica
ejecutada como parte de un proyecto de investigación-
producción.
La
central fotovoltaica, instalada en la comunidad
de San Miguel, cuenta con una potencia de 16 KW
y en ella se integran diversos tipos de instalaciones
que van desde centros agropecuarios hasta decenas
de viviendas y centros médicos.
Estos
sistemas fotovoltaicos son también llamados
en la isla “parques fotovoltaicos” o
“Centrales solares fotovoltaicas participadas”.
Con estas denominaciones se entienden sistemas que
comprenden desde los puntos de consumo (domicilios,
empresas o instituciones) hasta las centrales de
producción. Los paneles solares fotovoltaicos
de los centros de producción son los encargados
de transformar la luz solar en electricidad de corriente
continua. Un conversor adecuado la transforma en
corriente alterna y la vuelca a la red eléctrica
para su distribución.
El
beneficio que ha reportado la electricidad fotovoltaica
en la región ha sido notable, ya que ha permitido
la atención médica especializada con
equipos de alta tecnología, la computación
y televisión en escuelas y la iluminación
en numerosos hogares, beneficios estos hasta ahora
no disfrutados en zonas alejadas de los núcleos
urbanos.
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