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El
programa ahorraría hasta 82 mil millones
de toneladas de CO2 entre 2010 y 2030
El mecanismo propuesto
por Greenpeace tiene como principal objetivo facilitar
la introducción en países en desarrollo
de leyes sobre tarifas o primas de apoyo a las energías
renovables, como las que ya se aplican en 40 países
(sobre todo industrializados), ya que este sistema
es el más eficiente para el desarrollo de
las energías limpias, puesto que logra más
energía renovable al menor coste. El mecanismo
consistiría en la creación de un fondo
internacional, que financiaría las tarifas
o primas de apoyo a las renovables en los países
en desarrollo. El fondo se nutriría de las
aportaciones de los países desarrollados,
mediante contribuciones recaudadas a través
de la subasta de derechos de emisión de CO2
o mediante tasas sobre la energía sucia.
Con este sistema,
se costearía la transición desde la
situación actual, en que la energía
renovable tiene un coste mayor que la producida
con energías sucias (ya que éstas
no pagan por sus impactos ambientales), hasta el
momento en que el coste de la generación
renovable sea inferior al de la energía sucia,
lo cual sucederá alrededor de 2030. En vez
de subvencionar proyectos individuales, la propuesta
de Greenpeace se basa en financiar la implantación
de los sistemas de apoyo más eficientes,
de forma que con menos dinero se obtenga un desarrollo
mayor y más rápido de las renovables
en países que actualmente tienen menos recursos
económicos para salir del círculo
vicioso de la energía sucia.
“El dilema no es entre energías
limpias y caras o sucias y baratas, sino entre seguir
pagando una energía sucia e insostenible,
que es cada vez más cara, o invertir en energías
limpias que cada vez cuestan menos”, ha declarado
José Luis García Ortega, responsable
de la campaña Cambio climático y Energía
de Greenpeace. “España debe ponerse
a la cabeza del Plan Solar Mediterráneo para
liderar esta revolución energética,
basada en la cooperación entre países
y no en la explotación de los recursos de
unos para satisfacer el derroche de otros”.
Los parámetros clave para
el mecanismo propuesto por Greenpeace serían:
- El mecanismo garantizará el pago de las
tarifas o primas de apoyo a las energías
renovables durante un periodo de 20 años
mientras el proyecto opere correctamente.
- El mecanismo recibirá ingresos anuales
procedentes del comercio de emisiones o de financiación
directa.
- El mecanismo pagará anualmente las tarifas
o primas sólo sobre la base de la electricidad
generada.
- Cada proyecto tendrá una compañía
de mantenimiento profesional para asegurar una alta
disponibilidad.
- El operador de red deberá hacer el seguimiento
y enviar los datos de generación al fondo
internacional. Los datos de los directores de proyecto
y los operadores de red se compararán regularmente
para comprobar la consistencia.
La propuesta de Greenpeace forma
parte del estudio [R]evolución Energética,
cuya edición actualizada a 2010 está
a punto de publicarse. Dicho estudio considera dos
escenarios de desarrollo de las energías
renovables, que gracias al mecanismo de financiación
propuesto permitirían la generación
adicional de una cantidad de energía renovable
en los países en desarrollo equivalente a
entre 19 y 29 veces la electricidad total que genera
España cada año. Con una media del
precio de CO2 de 23 dólares por tonelada,
el programa total costaría entre 76.300 y
61.400 millones de dólares anuales.
En cuanto a la energía solar
termoeléctrica, que es la de mayor potencial
en la región mediterránea, el mecanismo
financiero propuesto permitiría instalar
en los países en desarrollo entre 130 y 255
GW para 2030.
Greenpeace invita al Gobierno español
a tomar en consideración esta propuesta y
trasladarla al Plan Solar Mediterráneo, de
forma que dentro de dicho plan se haga la primera
experiencia de puesta en práctica del mecanismo
de financiación de tarifas o primas de apoyo
a las renovables. Para Greenpeace, el Plan Solar
Mediterráneo debe tener como prioridad el
crecimiento de las energías renovables en
los países mediterráneos para satisfacer
sus propias necesidades energéticas, considerando
la exportación de electricidad de unos países
a otros cuando los mercados nacionales dispongan
de excedentes de generación renovable.
“A diferencia de la energía
nuclear, el acceso a la energía solar es
deseable para todos los países, pues no existe
riesgo de que se pueda hacer un uso indebido de
la tecnología para fines militares. El Plan
Solar Mediterráneo debe poner los medios
para que todos los países accedan a las tecnologías
renovables y abandonen las energías sucias”,
ha añadido García Ortega.
La Conferencia sobre el Plan Solar
Mediterráneo se celebra en Valencia el 11
y 12 de mayo, organizada por la Presidencia española
de la Unión Europea. Greenpeace asiste a
la conferencia, aunque la organización no
ha permitido la presentación de la propuesta
en el plenario.
Fuente: Greenpeace
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