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Sin
embargo no todos los problemas se pudieron detener
ya que en la central de Fukushima I se están
produciendo varias explosiones y existe una amenaza
real de fusión del núcleo y de emisión
de contaminantes radiactivos al medio ambiente.
El propio ministro de Exteriores japonés
Takeaki Matsumoto llegó a reconocer hoy que
el nivel de radiactividad provocado por el fuego
en el reactor número 4 de la central “podría
afectar a la salud” humana. Por su parte el
presidente de la francesa Autoridad de la Seguridad
Nuclear afirmó que el incidente de la central
nuclear de Fukushima se eleva al nivel 6 de una
escala internacional que asciende a un máximo
de 7. Debido a este problema el gobierno japonés
pidió el sábado pasado que más
de 200.000 personas evacuen la zona de alrededor
en un radio de 20 Km de la central.
Existe
un riesgo muy real que la muy nociva radiación
de la central, ya declarada fuera de control, llegue
a la ciudad más poblada del mundo, Tokio.
Ante esto el pánico ha atenazado a la población
que ha comenzado a hacer acopio de alimentos con
el fin de abandonar la ciudad.
En
este catastrófico clima, se reabre el debate
entorno a la conveniencia, seguridad y viabilidad
de las centrales nucleares a nivel mundial. En los
últimos años poderosos sectores industriales
han promovido la instalación de este tipo
de centrales con el argumento de que al no emitir
CO2 serían un eficaz método de lucha
contra el cambio climático y una eficaz herramienta
para cumplir los compromisos internacionales de
reducción de emisiones. Se puede afirmar
que la energía nuclear vivía hasta
el momento un nuevo auge. El desastre japonés
supone sin lugar a dudas un duro revés para
estos promotores, al mostrar lo terriblemente peligrosas
que pueden ser este tipo de centrales.
En
respuesta a esta situación, diversos países
europeos han tomado medidas limitando, al menos
momentáneamente , la expansión de
la potencia nuclear. Suiza anunció la suspensión
de licencias para la ejecución de nuevas
plantas nucleares mientras se comprometía
a revisar la ya existentes. Finlandia anunció
que efectuaría una profunda revisión
de su normativa nuclear. Por su parte La canciller
alemana Angela Merkel, decreto el cierre con una
moratoria por 3 meses, de 7 centrales nucleares
antiguas las, según las palabras de la mandataria
germana, “puestas en servicio antes del final
de 1980” hasta que sea revisada su seguridad.
Sin
embargo a debate entran no solo las instalaciones
proyectadas sino también las ya ejecutadas
y particularmente las que tienen un número
importante de años.
En
España a raíz de los hechos de Japón
se ha reavivado la polémica en torno a las
9 centrales nucleares operativas en el país
en relación a su seguridad y en este caso
particularmente a la vulnerabilidad ante los sismos.
Algunas
voces se han alzado proclamando la seguridad ante
la amenaza sísmica de las centrales nucleares
españolas. Al respecto Luís Suárez,
presidente del Ilustre Colegio Oficial de Geólogos
(ICOG), afirmó en nota informativa publicada
ayer que “ las nueve centrales nucleares que
hay en España no están situadas en
las zonas de riesgo sísmico peninsular".
"No se ha producido ningún terremoto
de magnitud 6 o mayor en las áreas en las
que están ubicadas". Sin embargo la
ocurrencia de terremotos en regiones donde se asientan
algunas de ellas (Cofrentes y de Trillo I por ejemplo)
es real, tal como lo demuestra el registro sismológico
del Instituto Geográfico Nacional que se
puede visitar por internet. Por tanto, aunque pueda
ser improbable, no es posible descartar totalmente
que se pueda producir uno de intensidad mayor que
pueda poner en riesgo la seguridad de dichas centrales.
Por su parte México cuenta con dos centrales
nucleares situadas en el estado de Veracruz, las
de Laguna verde I y II. Este estado pese a que no
esta en una zona de máximo riesgo, considerando
que se trata de un país que se asienta en
el denominado cinturón de fuego, ha sufrido
algunos importantes sismos, siendo el más
reciente el del pasado 25 de Febrero con epicentro
en Sayula de Alemán de intensidad de 6.0
,a sólo 133 km. de las centrales nucleares.
El más intenso terremoto registrado en el
estado se dio en 1973 el cual tuvo una potencia
de 7.3, (aunque según otras fuentes oficiales
pudo llegar a los 8.6 grados) y causó un
importante número de víctimas y daños
materiales. Afortunadamente el año en que
ocurrió este fenómeno aún no
estaban construidas las centrales nucleares.
Argentina
por su parte cuanta con dos centrales nucleares
activas y otra más en fase final de construcción.
La central de Embalse situada en la provincia de
Córdoba, si presenta algún riesgo
sísmico. Estando este prácticamente
ausente en las centrales de Atucha I y II
Sin
embargo no es solo el peligro sísmico el
que hace potencialmente catastróficos las
centrales nucleares. Existen numerosos riesgos que
pueden provocar un accidente nuclear. Entre ellos
los fallos humanos y técnicos, las averias
o la tan remarcada amenaza terrorista ante la que
algunos expertos afirman que nada se podría
hacer para detenerla.
Es
aquí donde surgen las principales cuestiones
en torno a esta fuente de energía. ¿Realmente
es necesario contar con esta fuente de energía
tan arriesgada y peligrosa? ¿No es acaso
estar jugando con fuego? La energía nuclear
pese a que los partidarios de la misma dicen que
es limpia porque no emite CO2, produce otros contaminantes
muy peligrosos que han de ser muy bien controlados
durante muchos años para no causar daños,
siendo esto último además muy costoso
¿Podemos asegurar que tendremos la capacidad
y la posibilidad de controlar los residuos y las
centrales nucleares en óptimas condiciones
por tanto tiempo en un mundo imprevisible y cambiante
tanto geológica como políticamente?.
Difícilmente…
El
pueblo de Japón puede recuperarse materialmente
de un terremoto y de un Tsunami en relativamente
poco tiempo, sin embargo poco pueden hacer con la
radiación emitida por una central nuclear
que puede hacer inhabitable una porción de
su territorio por muchas décadas.
La
auténtica alternativa sustentable, pese a
quien pese, pasa por apostar a las energías
renovables (solar, eólica, biomasa, geotérmica)
que no producen emisiones algunas contaminantes
en su funcionamiento y que en caso de avería
o catástrofe natural, no tienen mayor prejuicio
para la población que el dejar de generar
energía.
Muchos
defensores de la energía nuclear afirman
que la suya es la única alternativa viable
para contener el calentamiento global y que las
energías renovables no pueden por si mismas
satisfacer toda la demanda energética de
una sociedad moderna. Sin embargo existen estudios
que demuestran que es perfectamente posible. También
la integración efectiva y práctica
de varias fuentes de energías renovables
en la red energética de países desarrollados
a unos niveles que los detractores afirmaban tiempo
atras que eran imposibles, lo corroboran. Muchas
de las fuentes de energía renovables son
intermitentes pero complementarias. Otras como el
biogás y la biomasa son tan flexibles en
su uso como los combustibles fósiles. Por
ello se puede afirmar sin lugar a dudas que la conjunción
de varios tipos de energías renovables podría
satisfacer la demanda total de energía de
un país moderno. Solo falta la voluntad y
el valor político para hacerlo.
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