| La
ASIF, Asociación de la Industria Fotovoltaica
de España lanza un comunicado de prensa sobre
la situación de la industria fotovoltaica
en España y la falta de apoyo del gobierno
en un sector que resultará clave en el futuro.
Según
la CNE se han instalado menos de 100 MW en dos años
España
está perdiendo el tren fotovoltaico
Mientras
la regulación y la incertidumbre paralizan
el mercado nacional, los países de nuestro
entorno directo apuestan con fuerza por sus mercados
interiores.
España
está abandonando una fuente de energía
cuyas tarifas se han reducido más del 40%
en tres años
Madrid,
30 de septiembre de 2010. La Asociación de
la Industria Fotovoltaica (ASIF) denuncia que dos
años después de que el Gobierno aprobara
el Real Decreto 1578/2008, el mercado fotovoltaico
español languidece. Los datos de nuevas instalaciones
reflejan una parálisis prácticamente
total, que contrasta poderosamente con la evolución
de los países de nuestro entorno directo,
como Alemania, Francia o Italia, en los que el crecimiento
es firme y constante. España, el país
con más irradiación de Europa, ya
ha cedido el liderazgo que tuvo, está perdiendo
el tren del desarrollo de la tecnología y
puede tirar por la borda la inversión realizada
hasta ahora si no se corrige la tendencia actual.
Las
estadísticas de la Comisión Nacional
de Energía (CNE) indican que durante los
últimos dos años sólo se han
instalado 94 MW fotovoltaicos en España.
La falta de apoyo por parte del Ministerio de Industria,
Turismo y Comercio (MITyC), la incertidumbre regulatoria
y la presión de ciertos lobbies, están
destruyendo el mercado fotovoltaico español:
su valor ya cayó un 98,5% en 2009 y la actividad
está siendo prácticamente nula durante
2010.
Con
esta evolución, España ha pasado de
ser uno de los líderes y referentes internacionales
a ocupar los furgones de cola y a sufrir la condescendencia
del resto de países, que no consiguen comprender
lo que sucede. Una simple comparativa con los estados
de nuestro entorno directo muestra el tremendo retroceso
experimentado.
Mientras
la CNE indica que en el año 2009 en España
se instalaron 5 MW, en Francia se instalaron 185
MW, en Italia 730 MW y en Alemania, líder
mundial indiscutible, 3.800 MW. En este 2010, mientras
que el mercado español –extrapolando
los datos más recientes de la CNE–
rondará los 100 MW, en Francia se instalarán
500 MW, en Italia 1.500 MW y en Alemania 7.000 MW,
según el rango más bajo de las estimaciones
de la European Photovoltaic Industry Association.
Desastre
industrial y fuga al extranjero de las empresas
La
práctica inexistencia de un mercado interior
impacta tremendamente en la industria fotovoltaica
nacional, compuesta por más de 50 empresas
fabricantes repartidas por todo el territorio. Así,
durante 2009 operaron, en los mejores casos, al
25% de su capacidad y tuvieron que exportar más
del 75% de esa raquítica producción.
Y
si la industria está dependiendo de la exportación
para sobrevivir con suma dificultad –no son
pocas las fábricas que han cerrado o tienen
serios problemas–, el resto del sector está
desapareciendo o huyendo al extranjero para desarrollar
una actividad que le resulta imposible en España.
En términos de empleo, desde septiembre de
2008 se han perdido unos 30.000 puestos de trabajo,
alrededor del 90% de los temporales y el 30% de
los fijos.
Vertiginosa
reducción de costes y tecnología ganadora
Los
países de nuestro entorno apuestan por la
fotovoltaica porque son conscientes de que es una
tecnología madura que reduce sus costes a
toda velocidad, es decir, es un caballo ganador.
Baste como ejemplo el caso de España: las
tarifas se han reducido una media del 34,3% desde
2008 –el 41,3% para plantas en suelo–
y el Gobierno está planteando bajadas extraordinarias
del 25% al 45% de un modo inmediato. De producirse
estas reducciones adicionales, ciertamente excesivas,
las tarifas habrían bajado una media del
56,9% –el 68,5% para plantas en suelo–
en apenas cuatro años. Esta vertiginosa pendiente
garantiza que la fotovoltaica se convertirá
en la tecnología más barata para los
consumidores en muy pocos años; en cuanto
se alcance la Paridad de Red, será más
rentable para ellos el producir y autoconsumir la
electricidad generada por sus propios paneles solares
que adquirir la energía a las compañías
eléctricas. Con la irradiación de
España, la fotovoltaica alcanzará
la Paridad de Red a mediados de la presente década
–antes en el Sur del país– y
se podría convertir en una fuente de energía
de masas, multiplicando con ello su aportación
al crecimiento económico y la generación
de empleo.
Ahora
bien, para ello, España necesita disponer
de un tejido empresarial capaz de responder a la
demanda social de energía limpia, autóctona,
segura, competitiva y renovable. Por desgracia,
como se ha señalado, ese tejido empresarial
ya está en proceso de descomposición
y su supervivencia será aún más
difícil con la nueva normativa que quiere
aprobar el MITyC.
Regulación
aún más restrictiva para la tecnología
más social
El
MITyC ha propuesto una regulación todavía
más restrictiva que la existente, que puede
terminar de tirar por la borda todo el esfuerzo
y toda la inversión realizada hasta la fecha.
En consecuencia, ASIF reclama al MITyC, al resto
del Gobierno y a todos los grupos parlamentarios,
un rápido golpe de timón que permita
al país recuperar la senda perdida y volver
a encabezar el desarrollo internacional de la más
social de las tecnologías de generación
que, sin duda, será una de las referencias
de los próximos años.
Sobre
ASIF
La
Asociación de la Industria Fotovoltaica (ASIF)
es la asociación estatal de referencia de
la energía solar fotovoltaica en España.
Formada por casi 500 empresas y entidades de toda
la cadena de valor de la tecnología, representa
a la práctica totalidad del sector: promotores,
consultores, ingenierías, fabricantes de
módulos y componentes, distribuidores, instaladores,
centros tecnológicos y formativos, aseguradoras,
empresas de seguridad…
Más
información:
Tomás
Díaz y Nuria Fuentes. Tel.: 915 900 300
comunicacion@asif.org
www.asif.org
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