Jujuy - La comunidad de Lagunillas
del Farallón, en el departamento de Rinconada, en
plena región de la Puna jujeña, lleva desde
el 11 de octubre pasado la marca “Pueblo Solar Andino”
que otorga la Fundación Eco-Andina por el uso integral
de la energía solar.
La titular de la Fundación,
Silvia Rojo, expresó a Télam que el equipamiento
solar “fue concebido desde cero, con el uso integral
de la energía solar”.
Dijo que hay otros pueblos que están equipados aunque
aclaró que “no de una manera integral”,
debido a que el aprovechamiento es sólo para el uso
de energía eléctrica.
“Las regiones más
áridas del mundo son las más pobres y se superponen
con las áreas del mundo más beneficiadas con
la energía solar” expresó.
Dijo que por este motivo
estas comunidades serán las dueñas del mayor
caudal de energía alternativa dentro de diez años
“cuando las reservas de gas y petróleo se estén
agotando”.
Lagunillas del Farallón
está ubicada a pocos kilómetros del cerro
Zapaleri, triple frontera entre Argentina, Chile y Bolivia,
a más de 4.100 metros sobre el nivel del mar. Según
el censo del 2001 tenía 500 habitantes, y las estimaciones
actuales lo elevan a 850.
En la Escuela 131 del lugar
la Fundación dejó inauguradas cinco aulas
con calefacción solar, que permiten mejorar las condiciones
de estudio de los chicos. “¿Quién puede
aprender con 10 grados bajo cero dentro del aula en las
primeras horas de la
mañana?”, se preguntó Rojo.
Señaló, no obstante, que hay otras aulas que
no tienen calefacción y los alumnos “se juntan
en las que están más acogedoras, al tiempo
que pidieron que se amplíe el servicio”.
La fundación levantó
en el lugar un “baño solar andino”, que
cuenta con tres duchas y un inodoro. Las duchas se alimentan
con un “calefón solar, mientras que la construcción
del baño se hizo con el sistema de arquitectura bioclimática.
Rojo señaló que el calor “queda atrapado
en el recinto evitando las diferencias térmicas que
se padecen con el frío ambiente durante el baño”.
El baño es comunitario e implica “una contribución
al cuidado de la salud, en una zona donde en invierno la
temperatura suele alcanzar los 20 grados bajo cero”.
En el comedor de la Escuela
131 inauguraron una cocina y un horno solar. Este equipo
permite cocinar alternativamente en una olla de comida para
50 personas o usar un horno panadero para cocer panes u
otro tipo de alimentos, señaló la referente
de la Fundación.
Se trata de un mecanismo
simple: la pantalla solar que da vida a la cocina y al horno
solar, tiene un diámetro de 3,50 metros aproximadamente,
toma la luz del sol y el calor ingresa por una ventana en
forma directa a la cocina u horno.
En el pueblo de Lagunillas también instalaron otras
18 cocinas solares domiciliarias y en áreas de la
puna como la de Quebrada de Humahuaca se han instalado equipos
en 25 localidades, todas a cargo de la entidad.
Rojo comentó que el proyecto desarrollado ganó
hace un año un subsidio del Programa Pequeñas
Donaciones (PPD) que depende del Programa de las Naciones
Unidas para el Desarrollo y también del Ministerio
de Cooperación Económica de Alemania.
Sin embargo dijo que la ayuda
del comisionado municipal de la localidad de Cusi Cusi Anastacio
Prieto “fue invalorable” ya que permitió
el traslado de los equipos en vehículos municipales
y “siempre estuvo en consonancia con el proyecto”.
La Fundación Eco Andina no sólo desarrolla
el proyecto solar, sino que también participa de
un proyecto de cultivos andinos en la entrada del pueblo.
Cuentan con ocho hectáreas de tierra con riego por
goteo en las que cultivan papa andina, quinua, habas y otras
hortalizas para beneficios del pueblo, generando un gran
ahorro del agua con “muy buenos resultados”
en la producción.
(Télam).