San Sebastián utilizará
a partir de mediados del próximo año las cubiertas
de 18 edificios municipales (todos los que son técnicamente
adecuados) para aprovechar la energía solar, lo que
evitará la emisión de 800 toneladas de CO2
a la atmósfera, que es lo que contaminan 2.200 familias
donostiarras al año por su consumo eléctrico.
Dentro de una primera fase, el Ayuntamiento donostiarra
ha concluido la colocación de 2.500 placas fotovoltaicas
en diez inmuebles públicos, desde el hipódromo
hasta el frontón Carmelo Balda, pasando por seis
centros escolares y dos polideportivos, donde ya se está
generando energía solar.
Ahora acaba de aprobarse
la segunda fase, que prevé la instalación
de otras 2.500 placas más, esta vez repartidas en
ocho edificios: cuatro colegios, tres polideportivos y la
sede de unas oficinas municipales. Los trabajos se adjudicarán
en diciembre y está previsto que terminen en un plazo
de seis meses, según anunció ayer el concejal
de Desarrollo Económico y Empleo, Enrique Ramos.
Estas 5.000 placas generarán
1.000 megavatios a la hora de energía no contaminante,
lo que supone el 28% de la energía eléctrica
que se consume al año en el alumbrado público
de la ciudad, según los datos facilitados por el
edil. Ramos subrayó que las ventajas medioambientales
de la energía solar son "evidentes", pero
destacó además que el desarrollo de la energía
fotovoltaica es "uno de los principales yacimientos
de empleo".