El viejo sueño de vivir solo de fuentes energéticas
renovables compite desde hace algún tiempo con la
ofensiva de la industria por resucitar el debate nuclear.
El objetivo es el mismo: reducir las emisiones de CO2 y
frenar hasta donde sea posible el cambio climático.
Pero lo que varía es la fórmula para lograrlo.
La última apuesta verde la encabeza el presidente
francés, Nicolas Sarkozy (curiosamente, Francia es
líder europeo en energía atómica),
quien en la reciente cumbre euro-mediterránea apostó
públicamente por sembrar el norte de África
de paneles solares para suministrar energía al Viejo
Continente. Y ahora son los expertos quienes apuntalan la
idea del político galo. Según Arnulf Jaeger-Walden,
del Instituto para la Energía de la Comisión
Europea, solo con el 0,3% del sol que cae sobre el desierto
del Sáhara se podría generar la electricidad
necesaria para satisfacer la demanda de toda Europa. El
norte de África, asegura, recibe una radiación
solar hasta tres veces más intensa que la que actualmente
producen los paneles instalados en los países nórdicos.
El científico, que participó esta semana en
el Euroscience Open Forum 2008 de Barcelona, anunció
la puesta en marcha de un plan para estudiar la creación
de una enorme red eléctrica europea que sirva para
que el Viejo Continente sea autosuficiente con energías
limpias en el 2050.
La Comisión Europea publicó recientemente
su plan estratégico para la tecnología energética,
en el que resalta a los paneles solares fotovoltaicos como
una de las formas de producción que deben de ser
promocionadas en los próximos años. El plan
incluye carbón limpio, biocarburantes, fusión
nuclear y energía eólica como principales
alternativas al petróleo. El objetivo de este es
ayudar a que la Unión Europea cumpla su promesa de
reducir el consumo de energía primaria un 20% para
el 2020.
El modelo está basado en líneas de corriente
continua colocadas en rejilla. Estas líneas sustituyen
a las tradicionales de corriente alterna, utilizadas habitualmente
para la transmisión de energía a larga distancia.
La base del sistema sería una fuerte inversión
en solar fotovoltaica en una zona del Sáhara del
tamaño de Gales. Además, el suministro se
completaría con energía eólica (con
Alemania, España y el Reino Unido como principales
productores) e incluso geotérmica (desarrollada sobre
todo en dos países tan diferentes como Islandia e
Italia).
La filosofía de la iniciativa, explicó Jaeger-Walden
en Barcelona, es que «cuando el viento no sople lo
suficiente en el Mar del Norte, el sol brillará en
las granjas solares del arco Mediterráneo».
Los científicos estiman que será necesario
invertir unos 450.000 millones de euros, que habrá
que destinar fundamentalmente a tejer las redes de transporte
en los países de la ribera sur.
Fuente: La voz de galicia.es
Publicado en sitiosolar:
25 de Julio 2008