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En
nuestra sociedad existe la tendencia general de deshacernos
sistemáticamente de los restos orgánicos
de nuestras actividades por considerarlos inservibles
y molestos. Restos no comestibles de cosechas, podas,
estiércol o basura se abandonan y/o se queman
desaprovechándose el potencial útil que
tienen y contaminando el ambiente.
Con la
constante subida de los precios de los combustibles
fósiles, unido a la crisis medioambiental que
estos generan, se vuelve a valorar la utilidad de los
desechos orgánicos y su aprovechamiento para
obtener combustibles de ellos. De esta manera empieza
a entenderse así lo poco sensato que resulta
importar o extraer combustibles fósiles de zonas
remotas para obtener una energía la cual puede
conseguirse en buena medida de los materiales que desechamos
habitualmente.
Dos son
las maneras de emplear los materiales orgánicos
de deshecho como combustible fósiles: La biomasa
y el biogás.
¿De
dónde procede la energía contenida en
la materia viva?
Una vez
mas, el origen de la energía que toda estructura
viva almacena procede del Sol. Las plantas mediante
la fotosíntesis son las únicas capaces
de aprovechar directamente la energía del Sol,
empleándola para unir los elementos que conforman
sus tejidos.
Los animales
al comer esas plantas descomponen los tejidos vegetales
para extraer su energía y emplearla en la formación
de los suyos propios o para generar movimiento y calor.
Los carnívoros por su parte al comer la carne
de sus presas obtienen energía de una manera
semejante a como los herbívoros la obtuvieron
de las plantas.
De esta
manera la materia inorgánica se transforma en
orgánica por acción de las plantas que
luego pasa a los animales. Cuando mueren tanto plantas
como animales las bacterias intervienen y descomponen
los cuerpos orgánicos de nuevo en materia inorgánica
extrayendo la energía que contenían. En
la naturaleza se establece pues un ciclo de creación
de materia orgánica y descomposición de
la misma en materia inorgánica en la cual se
captura y se libera energía.
También
en todo este proceso se establece un ciclo cerrado de
CO2. En el crecimiento de las plantas y como parte del
proceso de fotosíntesis, se capta Co2 de la atmósfera
el cual queda incorporado a los tejidos vegetales. Este
Co2 es de nuevo liberado a la atmósfera por los
animales que ingirieron las plantas, cuando se estas
se descomponen de manera natural en un ambiente con
aire (compostaje) y también cuando estas estructuras
vegetales son quemadas de algún modo. El resultado
es que al final del proceso el saldo de Co2 capturado
de la atmósfera y el liberado es igual a cero
no contribuyendo a aumentar al efecto invernadero.
La
biomasa (combustible de biomasa sólida)
Se denomina
biomasa al material orgánico que es producido
por los seres vivos, ya sean animales o vegetales
No obstante,
el término de biomasa se emplea usualmente para
designar a los restos de materia vegetal procedente
de diferentes actividades humanas que se emplean para
la combustión en hornos.
Es posible
emplear para la producción de biomasa una amplia
variedad de desechos vegetales. Entre los distintos
productos que pueden servir para producir la biomasa
se encuentran:
- Desechos de trabajos forestales- Como los restos de
ramas y troncos resultado del aclarado de bosques, de
las podas etc.…
- Podas en cultivos- podas de árboles frutales
(Olivo, Vid etc...)
- Restos de cultivo de cereales o herbáceos-
(paja del trigo y cebada, caña del maíz…etc.)
- Restos de productos industriales (cáscaras
de frutos secos en la industria alimenticia, virutas
de madera en la fabricación de la muebles)

La gran mayoria de
la masa vegetal que produce un cultivo de maiz no tiene
aprovechamiento en la alimentación humana
Los desechos vegetales
del cultivo del maiz pueden aprovecharse para alimentacion
del ganado o para producir combustible de biomasa
Una vez se dispone
de la materia vegetal existen distintos procesos de
preparación de la biomasa como combustible en
función del tipo de uso que se le vaya a dar:
-En el caso del uso de la madera de las podas como
leña para hogueras o chimeneas bastará
con un secado que elimine la humedad interna del la
madera. Esta humedad restaría eficacia en la
combustión.
-Para su uso en determinados tipos de hornos, además
del secado, es necesario triturar los restos vegetales,
en particular la madera de podas, para convertirlos
en trozos más pequeños que faciliten
su manejo.
-Para facilitar aún más el uso de este
tipo de restos vegetales como combustible, aparte
de los procesos ya mencionados de secado y triturado,
se efectúa una molienda. El material ya molido
se somete entonces a la compactación por procesos
físicos y/o químicos para hacerlos consistentes
y aumentar así su poder calorífico por
volumen. De esta manera se forman bloques de material
combustible compacto denominados pelets y briquetas.
Los pelets (o pellets) son pequeños
bloques de formas cilíndricas que presentan
un tamaño de entre 7 y 20 mm de diámetro
y entre 25 y 60 mm de longitud. Debido a su reducido
tamaño y a su gran manejabilidad son muy adecuados
para cualquier tipo de caldera de combustión.

Pelets
El otro modelo de combustible
de biomasa compacto son las briquetas que son semejantes
en tamaño a un tronco de árbol de tamaño
medio y que se usan de igual manera que estos.
Briquetas
En
muchos países ya existen sistemas de calefacción
que se basan en este tipo de briquetas y pelets distribuidos
por empresas de energías renovables. Se trata
así de un sistema de calefacción totalmente
ecológico que no contribuye al problema del
calentamiento global.
El
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