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La
energía solar térmica ha sufrido desde
su creación de falsas creencias populares y
prejuicios acerca de su naturaleza y funcionamiento
que en cierta medida han frenado su expansión.
Exponemos y rebatimos las más frecuentes de
ellas:
El
agua no llega a calentarse lo suficiente
Los
sistemas de energía solar térmica son
capaces de elevar fácilmente el agua a los
45 grados de temperatura en los días soleados
de invierno (cuando la radiación solar es la
menos favorable posible), suficiente para un baño/ducha
agradable. En realidad lo más frecuente es
diseñar el sistema para que se alcancen temperaturas
entre un rango de 45 a 80 grados centígrados.
Tal es la eficacia en elevar la temperatura del agua
de estos sistemas que en verano en las zonas templadas
del planeta es incluso preciso tomar medidas para
evitar que el agua hierva en los colectores.
En
las mañanas ya no queda agua caliente
Los
sistemas de energía solar térmica cuentan
con tanques de almacenamiento del agua caliente provistos
de aislante térmico que evitan que el calor
se pierda en el aire. Como promedio estos acumuladores
pierden entre 3 y 7 grados centígrados por
la noche, permitiendo que a primera hora de la mañana
se pueda disfrutar del agua calentada el día
anterior.
Es
más caro un sistema solar térmico para
calentar el agua que uno convencional de combustibles
fósiles.
En
principio es más económico adquirir
en un establecimiento un sistema convencional de combustibles
fósiles que uno solar. Sin embargo los sistemas
solares, al funcionar con la energía del Sol
que es gratuita, esta listo para calentar el agua
por muchos años sin necesidad de realizar ningún
desembolso más. En cambio los sistemas convencionales
de combustibles fósiles necesitan obligatoriamente
realizar compras periódicas de gas/gasoil para
poder calentar el agua, lo que obliga a seguir gastando
dinero siempre que se quiera seguir disfrutando de
agua caliente. Se estima que un equipo de energía
solar térmica para el calentamiento de agua
recupera el dinero que se le ha invertido en concepto
de ahorro de gas en un periodo comprendido entre menos
de dos años ( para áreas climatológicamente
muy aptas: zonas intertropicales y subtropicales)
y 10 años (para áreas climatológicamente
poco aptas de clima lluvioso oceánico).
En
cualquier caso hay que seguir usando calentadores
convencionales
En
la mayoría de los casos es cierto. Aunque en
algunas zonas climatológicamente favorables
es posible prescindir del calentador de apoyo convencional,
suele requerirse un calentador convencional de apoyo
para los momentos y los días en los que por
nubosidad no se alcanza una temperatura del agua suficiente.
Sin embargo en muchas zonas es habitual lograr una
sustitución del gas por energía solar
que va desde el 60% al 85%, logrando con ello un importante
ahorro económico y de contaminantes emitido
a la atmósfera.
Los
colectores solares se rompen facilmente con el granizo
y las pedradas
Actualmente
la mayoría de las cubiertas transparentes de
los colectores solares están realizados con
vidrios templados. Un vidrio templado de 6 mm de espesor
es capaz de resistir los impactos de una bola de 500
gramos (medio kilo) desde una altura de 2 metros.
Es por tanto muy difícil la rotura de un colector
por acción del granizo, siendo también
difícil que se rompa por acción de una
pedrada. En cualquier caso la gran versatilidad de
los colectores permite situarlos en áreas no
accesibles a vándalos. |